la palabra de los que miran!

en esta sección iremos enlazando y arriando los comentarios de los espectadores del espectáculo. Vía libre para que cada uno cacaree y cante como quiera;
Un comentario sobre el espacio escénico en “¡Afuera! Gauchada teatral en colaboración con el Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes”
 Un espacio abierto, austero. Abstracto y concreto.
Un espacio trazado con elementos sencillos, con las texturas y los colores de la tierra. Se destaca –como fuerza visual y poética– el contraste entre una amplia gama de marrones y el rojo sangre que estalla en el poncho.  
Es un espacio expuesto, a la vista, sin bambalinas ni cámara oscura, la escena está a la intemperie de la sala, que nunca desaparece como tal.
Dos alambrados camperos, uno define el límite posterior del espacio escénico; el otro, móvil y de menor longitud, le va a permitir al actor –Gustavo Bendersky– ir transformando el espacio a lo largo de la obra.
Sobre el alambrado posterior están dispuestos los distintos objetos que va utilizar: la caña de pescar, el poncho, el cuero que será montura, la campana, las pequeñas vacas de juguete, los carteles que nombrarán los múltiples espacios en los que se convertirá ese espacio móvil y mutable.
Un espacio bello, armónico, despojado, para nada grandilocuente, más bien económico: los elementos que lo definen son mínimos, son elementos que nos indican lo campero, la gauchidad, la tierra, la pampa infinita… pero al modo de la sugerencia, no de la representación. Esta economía de los elementos en el espacio, donde nada está de más y cada elemento cobra distintos usos y significados, habilita al actor a modificar permanentemente el espacio escénico, produciendo diversos afueras y adentros, e introduciendo nuevos elementos (el alambrado es límite móvil pero también es potro salvaje). Este juego no sólo permite la localización de las distintas escenas (la estancia, el rio, la pulpería, la casa de las tías, la pampa abierta… ) también le ofrece al actor una posibilidad concreta de explorar su propio lenguaje. Para ser más precisa: el hecho de accionar sobre el espacio escénico (en lugar de habitar una escenografía) colabora con el trabajo del actor, en el sentido de que orienta acciones físicas determinadas, acciones reales y concretas que lleva a cabo en la escena.     
Un planteo del espacio escénico de este tipo, no sólo intensifica un sentido poético; también le tiende una mano (o varias) al actor a la hora de crear su partitura.
                                                                                           Cecilia Volken, actriz santafesina
de los 4º del Colegio La Salle Jobson, de la ciudad de Santa Fe /
EL ADENTRO Y EL AFUERAEN NUESTRAS VIDAS:   EL CAMPO Y LA CIUDAD

Adentro

Afuera

Se grita en la zamba
Está el rock urbano
Se respeta la tradición
Está permitido ser rebelde
Se levantan temprano
Hay que acostarse muy tarde
La tierra es nuestro ámbito
La tierra se limpia
El caballo sigue reinando
Hay que usar auto
No hay alarmas en el alambrado
Hay cámaras y detectores de intrusos
El aire es límpido
El humo tiene un poco de aire
La escuela está a varios kilómetros
La escuela está a la vuelta de casa
El teatro y el cine están lejos
Hay obras todos los fines de semana
En la noche solo las estrellas
Luces y más luces durante toda la noche
Solo se ve a la familia todos los días
Se cruza gente, gente y más gente
La universidad y los hospitales están muy lejos
A la universidad y al hospital se llega en colectivo
Está la pulpería
Está la disco y el pub
La patria está adentro y afuera…

comentario de Mónica Güémez Díaz,

de la Escuela de Creación Literaria de Yucatán, Mérida, México

                Cuándo uno vive afuera de sí mismo, todos los caminos parecen cerrarse, se vuelve entonces una necesidad imperante dar un paso decisivo que nos acerque a ese encuentro interior, salir de lo conocido para recorrer la travesía nada fácil de convertirse en “un hombre”. Es ésta emoción arquetípica, la que mueve en la obra a Fabio Cáceres, a dejar la ciudad y sus soledades, y adentrarse en el conocimiento del hombre de pampa. Su deseo convertirse en un gaucho hijo del campo, motivado por el respeto y admiración que le provoca Don Segundo Sombra, un hombre grande, a quien considera su padrino de vida y en quien ve realizados sus anhelos de libertad, plasmados en la voluntad de andar. Sin embargo después de algunos años, la vida le teje una sorpresa: enfrentarse a la tristeza de dejar de ser gaucho para entrar en otro viaje iniciático de su nueva identidad.
La sensibilidad histriónica de Gustavo Benderski, permite adentrarse en la vida del gaucho para ejemplificar magníficamente la frase de Ricardo Güiraldes ¿Cómo mirar atrás ni valorar pasados, cuando el presente siempre me obliga a una contínua acción atenta?, es así cómo llega a transmitir al público, la impresión adánica de vivir en el ahora, por lo que el público se vuelve parte de la obra, participando abiertamente de las sensaciones y emociones que conllevan el “conocimiento de sí mismo”.
dibujo de Delfina Lung, del Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, de Rafaela, provincia de Santa Fe.
dibujo de Agustín Lacombe; del Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, de Rafaela, provincia de Santa Fe.
dibujo de Camila Inocenti; del Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, de Rafaela, provincia de Santa Fe.

dibujo de Gabriel Martin; del Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, de Rafaela, provincia de Santa Fe.

dibujo de Paula García; del Colegio Nuestra Señora de la Misericordia, de Rafaela, provincia de Santa Fe.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s